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Por Kika Fumero

La agencia detectivesca Mermelada & White tiene la difícil y excitante misión de investigar un grupo de mujeres que se reunían y conspiraban entre conferencias y tazas de té. La Conspiración de las Lectoras desvela y va desgranando en su narración a una de las generaciones de mujeres más brillantes de la historia de nuestro país. Fueron tildadas de manera despectiva de “las maridas” por ser esposas de célebres intelectuales de la época, o bien de “liceómanas, excéntricas y desequilibradas” en un intento de desprestigiarlas por parte de medios de comunicación oficiales de la iglesia (como la revista Iris de Paz, entre otros). Pero las mujeres del Lyceum Club no se detuvieron. A decir verdad, las críticas, lejos de achicarlas, parecían empoderarlas. Sus reuniones no eran de abanico y baile, cierto: ellas constituían una verdadera conspiración femenina cuyo propósito era adelantar el reloj social y político de España, un reloj que iba atrasado en comparación con la Europa más próxima.

José Antonio Marina, uno de los autores de esta magnífica crónica del Lyceum La Conspiración de las Lectoras – y creador de la agencia de investigación artística y cultural Mermelada & White, justifica con estas palabras, empapadas de nostalgia y melancolía, la existencia de este libro en la introducción:

A su triste sino hemos añadido la injusticia de la amnesia. Las hemos olvidado antes de conocerlas del todo. Es terrible la frecuencia con que ignoramos hasta el nombre de las personas que hicieron reales los sueños que vivimos ahora. Sembraron en el viento de la historia, y el viento se las llevó.

Libro La conspiración de las lectorasPersonas, mujeres, que hicieron, a destiempo, reales sus sueños, de los que nosotras somos protagonistas hoy. Sueños y anhelos como el derecho a votar, a divorciarnos, a trabajar. El libro podría definirse como un ejercicio de justicia histórica.

La Conspiración de las lectoras da nombres y apellidos a nuestras heroínas. Así, descubrimos la dependencia artística e intelectual de Gregorio Martínez Sierra de su mujer, la maestra y escritora María de la O Lejárraga, autora en la sombra de la mayoría de sus obras y escritos; y asistimos a las batallas y protestas de nuestras protagonistas para la supresión del artículo 438 (consiguieron que el Código Penal republicano de 1932 ya no lo incluyera), según el cual la mujer podía ir a la cárcel si desobedecía o insultaba de palabra a su esposo.

Pero no solo nos presenta el lado heroico y las hazañas de estas mujeres. También nos detalla las injurias y los frentes con que tuvieron que lidiar. Opiniones de médicos que, por su prestigio profesional, ejercían una mayor presión en la sociedad, quien daba especial credibilidad a sus palabras. Entre ellos, Novoa Santos, para quien aquellas mujeres que destacaban por su inteligencia representaban algo monstruoso, poseedor de caracteres secundarios de tipo masculino. Otro ejemplo que nos ayuda a hacernos una composición de lugar fueron las declaraciones del New York Medical Journal en 1900 al afirmar que las mujeres universitarias y las que ostentaban algún cargo político estaban “poseídas por ideas masculinas de independencia, eran antisociales, pervertidas sexuales y, consecuentemente, unas degeneradas”.

Esta era la atmósfera imperante de la época, un ambiente que José Antonio Marina y María Teresa Rodríguez de Castro nos describen y relatan con suma delicadeza y precisión, sin quitarle un ápice de realismo y crudeza. El libro no disfraza ninguna realidad, muy por el contrario, pretende ser lo más fiel posible  a unos hechos que no deja indiferente a nadie.

Si indagamos en el libro, nos daremos cuenta de que, ya desde entonces, el miedo era el principal enemigo de la mujer. Sí, el patriarcado tenía miedo. Y así nos lo transcriben los autores:

El recelo hacia la igualdad de la mujer era común a todas las ideologías. En su Congreso Internacional de Ginebra (1866) los anarquistas radicales sostuvieron que el trabajo de la mujer, “sacerdotisa del hogar”, debería ser condenado y prohibido como causa de degeneración e inmoralidad de la especie humana. […] La revista anarquista Acracia argumentaba abiertamente que al obrero le interesaba que la mujer se quedara en casa. “Es un hecho probado que en los trabajos en los que la mujer puede hacerle la competencia, el hombre gana un jornal más reducido que en aquellos otros en los que esta competencia no es posible”.

Aquí se le ven las orejas al lobo y se destapa el verdadero motor del sistema machista imperante.

Victoria Kent, María de Maeztu, Zenobia Campubrí, María Teresa León, María Lejárraga, Elena Fortún, Isabel Oyarzábal, Carmen de Burgos (más conocida como Colombine), Margarita Nelken…son algunos de los nombres que se nos irán presentando a lo largo de este ensayo.

En cuanto a la estructura de esta obra que recomiendo a quienes tengan interés en esta época histórica transcendental y agitada, en general, y en este grupo de mujeres, en particular, la crónica está dividida en cuatro etapas diferenciadas:

1. Desde la fundación del Lyceum hasta la proclamación de la República

2. Desde este momento hasta el comienzo de la guerra civil

3. La pesadilla de la guerra

4. La continuación triste de la historia del Lyceum

La revolución en las prisiones de mujeres y en el código que las regulaba, las declaraciones de las protagonistas del famoso debate entre Victoria Kent y Clara Campoamor entorno al voto femenino en las Cortes, rebelión, memorándum, derechos, batallas, injusticias, ataques… Las páginas de La Conspiración de las Lectoras saldan una deuda moral, social y política con nuestras predecesoras, con los ángeles, no del hogar, sino de nuestra libertad actual.

Mujeres que deben enorgullecer a todas las mujeres. ¡No te pierdas sus huellas y anímate a leer su trayectoria apasionante a través de este magnífico ensayo!

MARINA, José Antonio y RODRÍGUEZ DE CASTRO, María Teresa; La Conspiración de las lectora. Editorial Anagrama, S.L., Barcelona, 2009.

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