¿Quiénes somos?

Me llamo Paz porque, según dice la madre que me parió, cuando nací obsequié a mi familia con un poco de sosiego… Eso aún no lo tengo muy claro. Lo único que sí sé con certeza, es que he nacido guerrera, supongo que para llevar la contraria a mi onomástica. Soy una mujer disconforme con el mundo, que se llena de ira ante las injusticias, irónica cuando se encuentra, cara a cara, con los jaque mate que te impone la partida de ajedrez más ardua y agotadora, llamada comúnmente, vida.

Creo que por eso estudié Filología Románica -Mención en Filología Hispánica-, para cobijarme en la lengua, en la literatura, mamar de la belleza y del alimento reconstituyente y apaciguador que emanan de las palabras… Estas me han dado fuerza y me han regalado historias, ficticias, reales o la mezcla de las dos cosas, aunque la verdad es que ¡qué más da! Todas ellas me han re-enganchado a la vorágine y a las oscilaciones repentinas de la existencia humana.

Siempre he sentido debilidad por las mujeres. De una forma irremediable. También he sentido mucha pena, rabia e impotencia al observar como hemos sido invisibilizadas, anuladas, relegadas a unos patrones rígidos, sistemáticamente, dentro de todos los ámbitos de la sociedad. Pero quiero reivindicar que en todos los períodos de la Historia han habido mujeres luchadoras y contestatarias. Aunque hoy apenas conozcamos un puñadito de ellas… Ya se ha encargado el patriarcado de eliminarlas y silenciarlas sigilosamente.

Hasta que un día, un libro me produjo una punzada interior reveladora: me crucé con una historia – que tenía toda una retahíla de coincidencias detrás – y con una escritora – que me regaló un retal de un tapiz inacabado – que me robaron el corazón: el Lyceum Club Femenino de Madrid y Carmen Martín Gaite, una persona que en un momento muy determinado de mi historia personal me invitó a ser su interlocutora ideal, todo un privilegio.

Para rematarlo, conocí en el océano de Internet, a una mujer que me encendió una espurna* que incendió mis ganas de desenterrar esta historia que aglutina aspectos que me apasionan: la historia de la Segunda República española, las mujeres que cambiaron esa sociedad y los sueños que dibujaron pero que fueron truncados por la trágica Guerra Civil española. Kika Fumero me encendió y espoleó la llama de mi curiosidad y me animó a recorrer este camino juntas.

Así pues, para mí el proyecto del Lyceum Club Femenino quiere ser una lucha en contra del olvido, pero también una herramienta para despertar de ese largo letargo en el que hemos estado sumidas todas las mujeres. Porque lo que ellas empezaron aún está inacabado. Es un placer y un reto. Un placer iniciar este viaje al lado de Kika y un reto poner a todas nuestras predecesoras en el lugar que se merecen.

No puedo desear nada más.

Sí, que compartamos este camino con muchas personas y que así nuestra historia se transmita de generación en generación.

Os dejo mi mail personal de contacto y el del blog, para intercambiar ideas, polemizar o investigar tantos y tantos aspectos que irán apareciendo.

lyceumclubfemenino@gmail.com

pazmontalban@gmail.com

Paz Montalbán

* espurna: chispa en catalán

Mi nombre es Kika Fumero. Me lo puse cuando era pequeña porque me costaba pronunciar el que me habían puesto mi madre y mi padre. Y así me quedé. Con él me identifico.

Siempre me he sentido atraída por las mujeres, intelectual y emocionalmente hablando: es lo único de lo que estoy segura. Sin embargo, no siempre he sido lesbiana. Ni mujer tampoco. Esa identidad la he ido construyendo con el tiempo. Cuanto más consciente iba siendo de las injusticias y de las desigualdades que imperaban en la sociedad por el simple hecho de tener una vagina y dos tetas, o bien por gustarme alguien que tuviera los mismos genitales que yo, con mayor fuerza ha ido naciendo, creciendo y empoderándose la mujer lesbiana que habita en mí.

Soy una luchadora nata, una rebelde con causas. Familiares, maestras, profesoras, entrenadoras… Desde muy temprana edad, todas concluyeron un mismo diagnóstico conmigo: rebeldía crónica. Los médicos incluso llegaron a sospechar que se pudiera tratar de un órgano más de mi cuerpo. Esa fuerza que llevo dentro es la que me impulsa a luchar por mi justicia y a estudiar nuestra trayectoria como mujer: lo que viene a ser nuestra propia historia. Ese placer de dar a conocer a las mujeres que nos precedieron y esa necesidad de rendirles el homenaje que merecen rescatándolas y sacándolas a la luz: esto es uno de mis principales motores desde hace años.

Estudié Traducción e Interpretación movida por la pasión hacia los idiomas y el deseo de escuchar las voces directas de las escritoras (y escritores, en menor medida). Recuerdo que cuando tenía ocho años me ponía delante del espejo y comenzaba a emitir sonidos ininteligibles y me decía: “Qué increíble pensar que hay gente que habla así ¡y se entienden!”. Hoy estoy limitada a las anglófonas, francófonas e italohablantes, pero puedo llegar directamente a la voz de mis mujeres.

Elijo la Segunda República porque fue en esta época y no en otra en la que se creó el Lyceum Club Femenino, al tiempo que en la Rive Gauche de París hacían piña nuestras compañeras del círculo lésbico y literario del Salón de Natilie C. Barney. Cada mes, a través de mi sección Mujeres del siglo XX de la revista lésbica on line, MíraLes, intento verter mi pasión por este círculo sáfico e intelectual.

Intentar mejorar la presentación que mi compañera Paz ha hecho de este proyecto  que nos pide a gritos nacer, es tarea inútil: no sabría hacerlo mejor. Solo puedo añadir que el Lyceum Club Femenino es para nosotras un arma de reflexión, una plataforma para seguir luchando por unos valores que no han quedado obsoletos: la semilla de un proyecto inacabado.

Y yo, ¿cómo definirme? Soy lesbiana sin remedio ni cura. Una mujer curiosa, inquieta (o desinquieta, como dirían en mi tierra), soñadora, docente.  Defensora y fan de los peques. Amante de la individualidad de cada una y enemiga acérrima de las injusticias. Seguidora fiel de todas aquellas mujeres que me han allanado el camino y de las que hoy luchan de la mano conmigo. Soy devota de sus historias, detective de sus vidas y reportera de sus crónicas.

¡Bienvenid@s a este espacio!

¿Dónde encontrarme? En http://webkikafumero.com, en info@webkikafumero.com o en lyceumclubfemenino@gmail.com. ¡Será todo un placer intercambiar con ustedes opiniones y experiencias! 🙂

Kika Fumero

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8 pensamientos sobre “¿Quiénes somos?”

  1. Anasmart dijo:

    hola, me gustaría ponerme en contacto con vosotras…..mi mail es amolto66@gmail.com

  2. Ánimo amigas, es un proyecto bonito y necesario. Debemos apoderarnos de nuestra historia. Endevant !

  3. Aliss dijo:

    Es un proyecto muy lindo, interesante…mucho ánimo. Granito a granito se hace una montaña…yo desde acá lo hago como lectora.

  4. vanesa dijo:

    Muy buenas!
    Os descubro ahora, gracias a tropezarme de casualidad en la biblioteca con el libro “La Conspiración de las lectoras” con el que sigo aún disfrutando.
    Lo primero, daros las gracias por este blog. Desde mi época de adolescencia, en términos generales, las injusticias y la literatura han sido los temas que más atraen. Sobre todo, la desigualdad de la mujer y el querer saber más de su protagonismo en tantos ámbitos, me ha venido interesando mucho.
    Creo que como mujeres es lo mínimo que podemos hacer, agradecer a las generaciones pasadas su valentía y sus duros intentos para abrirnos el camino.
    Estoy encantada de que se me haya abierto un nuevo mundo para investigar, ya que estoy bastante verde . Ayer indagué sobre la vida de la gran “Columbine”, no la conocía, y estoy deseando saber de más almas inconformistas con la realidad a la que estaban sometidas, y de la ardua lucha que llevaron a cabo para poder disfrutar de los derechos y libertades que les correspondían, tanto en el seno de sus propias familias como con las autoridades del momento, e incluso soportando la indiferencia de otras mujeres.
    Me alegro muchísimo del gran baúl que nos regaláis donde poder bucear, descubrir y rescatar parte de la historia, y poder brindar así, el reconocimiento que se merecen tantas mujeres valientes e inteligentes que lucharon por sus derechos y por los nuestros.
    Como bien dice en el libro:
    “A su triste sino hemos añadido la injustica de la amnesia (…). Recuperar la memoria es una doble muestra de inteligencia y justicia- que en el fondo son la misma cosa-.”

    MUCHAS GRACIAS A LAS DOS POR AYUDAR A HACERLO POSIBLE

  5. BEATRIZ VILLARINO MARTINEZ dijo:

    ¡Hola! ¡Buenos días!, he empezado a leer “Las sinsombrero” y he sentido curiosidad por algunas mujeres. Así he llegado hasta vosotras; he visto que no hay artículos en el apartado “novela”. Soy Beatriz Villarino, una apasionada de las letras, si queréis, me gustaría colaborar con el Lyceum, podría enviaros alguna de mis críticas novelescas. Tengo un blog, “aurisecular”, por si preferís echarle un vistazo.
    Espero vuestras noticias (sería fantástico).
    Un abrazo,
    Beatriz

  6. Hola, buenos dias, primero felicitarlas por su proyecto y de verdad, cada dia es importante, la igualdad y equidad de genero es fundamental para que una sociedad avanze……………debemos practicar la sororidad, soy escritora y actualmente estoy en un taller para hacer carne cada dia la igualdad, transmitir esta informacion a otras mujeres, ya que tanto nos ha costado validarnos en esta sociedad patriarcal y machista un abrazo muy grande, puedo enviarles uno de mis libros de poesia, mi correo es ejmiranda_7@hotmail.com y mi face es jeannette miranda…..

  7. Mucho éxito en tan lindo proyecto!. Ser mujer es lo mejor que me ha pasado, y que me haya partido otra mujer tan maravillosa como mi madre, pues un tremendo compromiso.
    Nuestro camino es difícil, pero ¿quién dijo que vivir no lo era?, cuando nacer duele tal vez más que parir.

    ¿Será acaso menos doloroso morir, partir y abandonar esto? Por ahora, es más difícil renunciar a la belleza de la vida, a las posibilidades de contribuir y colaborar, a compartir con la complicidad dulce de otros.

    Desde este rincón del mundo, aún quedan esas ganas de transitar este borde del mundo, y tal vez, sin querer queriendo, se puede dejar algo mejor de lo que nos encontramos nosotros.

    Un abrazo

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