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La escritora, ensayista y dramaturga Carmen Domingo.


Hablar de Carmen Domingo es hablar de una autora que ha dado voz a numerosas mujeres silenciadas, solo basta repasar el abanico de ensayos y novelas que ha cosechado hasta el momento. Hace unos meses, nos sorprendió a todas con su obra teatral “Només són dones” (“Solo son mujeres“), que se estrenó con gran éxito en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), 20152016, bajo la dirección de Carme Portaceli, y recientemente, ha salido a la luz pública su última novela “Gala-Dalí, publicada por la editorial Espasa, basada en la tormentosa relación que vivieron la eterna musa del surrealismo y uno de los genios de la pintura universal: Elena Ivanovna Diakonova (Gala) y Salvador Dalí.

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Portada de la última novela de Carmen Domingo.

Nosotras, sin embargo, tenemos ganas de recordar con ella a una figura histórica que la autora rescató del olvido en su apasionante libro “Mi querida hija Hildegart“,de la editorial Destino, publicado en 2008, y de la que también escribió una obra de teatro, “Yo maté a mi hija”, estrenada la pasada temporada en Barcelona, 20142015. Tanto en el libro como en la obra, retrata, minuciosamente, la vida y la trágica muerte de una mujer excepcional para su época: Hildegart Rodríguez Carballeira, que tuvo una historia, que como afirma Almudena Grandes en el prólogo del libro de Carmen, es tan extraordinaria y fabulosa que ni la mente más imaginativa podría haberla inventado.

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Portada del libro sobre Hildegart Rodríguez Carballeira, publicado por la editorial Destino en 2008.

1- Lyceum Club Femenino: ¿Cómo llegó a ti la figura de Hildegart Rodríguez Carballeira y qué te impulsó a investigar su vida y obra en tu apasionante libro “Mi querida hija Hildegart”, publicado en la editorial Destino?

Carmen Domingo: Llevo muchos años trabajando sobre mujeres y en uno de los ensayos que escribí, en el que trabajé sobre la figura de más de 250 mujeres, una de las que surgió fue ella. Decidí entonces que no debía incorporarla en mi libro como una más ya que había poco material sobre ella y luego dedicarle un libro. Y eso hice, cuando acabé “Con voz y voto” me dispuse a trabajar sobre Hildegart. Había poco publicado, y lo que había no era muy riguroso, estaba claro que necesitábamos un libro -escrito por mí o por quien fuera- que reivindicara la figura de Hildegart Rodríguez. Y de Aurora porque, en realidad, no sé quién es más interesante de las dos, ni quién de ellas es más protagonista de la historia.

2- LC: ¿Qué sabes sobre la participación de Hildegart como miembro del Lyceum? ¿Se podría considerar una mujer feminista?

CD: En España, creo que la palabra feminista deberíamos aplicarla de Lidia Falcón en adelante. Antes, las mujeres de los años 20, 30 y 40, aunque la utilizan en algunos textos, no lo hacen en el sentido que le damos hoy. Es más una reivindicación de estatus social que llegar o defender o incorporar al feminismo como lo entendemos en la actualidad. Tratan de reivindicarse como personas, pero esas reivindicaciones al llegar la guerra civil y la posguerra ya no sirvieron de nada. No encontrarás textos en los que las mujeres digan que son feministas… Igual encuentras una frase aislada, pero dentro de un contexto que no es feminismo como se entiende ahora cuando tú me estás haciendo la pregunta.

3- LC: ¿Qué mujeres de la Segunda República te merecen una gran admiración -aparte de Hildegart- y qué te han aportado a nivel personal?

CD: A nivel personal me han aportado muchas cosas, no todo el mundo tiene la suerte de haber podido leerlas a todas ellas. Muchas mujeres de esa época despiertan mucho interés, pero a veces pienso que a mí sola, porque parece que en este país nadie quiere saber nada de ellas. En el terreno político Irene Falcón me parece una figura muy interesante, así como la Pasionaria, Margarita Nelken, María Lejárraga, Federica Montseny o Victoria Kent… son muchas las mujeres apasionantes en esa época cuyos textos, hoy día, todavía son vigentes.

4- LC: ¿Dónde imaginas que hubiera llegado Hildegart si su vida no se hubiese visto truncada por su terrible asesinato?

CD: Pues a la cárcel de Ventas o a un fusilamiento junto a Las Trece Rosas, o, con un poco de suerte, a un exilio en la Unión Soviética o en México. Desafortunadamente, le quedaban dos telediarios para brillar en política, porque la guerra civil empezó poco después de ser asesinada.

5- LC: ¿Cómo valoras el papel del Lyceum Club Femenino de Madrid? ¿Conocías la existencia del Lyceum Club Femení de Barcelona? ¿Qué destacarías de él?

CD: Sí que la conocía. Creo que llevaban a cabo una labor interesante, lo que pasa es que tal vez eran más intelectuales que políticas. Como reivindicación era muy válida porque había muy pocas en esa época, pero el tipo de trabajo que he realizado yo se acerca más al ambiente político de reivindicación femenina, no tanto cultural sino ideológico: mujeres con la intención de cambiar la sociedad, ya fuera a través de la literatura o de la política, más que incorporar conocimientos culturales nuevos. Hablo del Lyceum Club en general. Considero que el Lyceum era más bien una transmisión de conocimiento más que una reivindicación ideológica. Me parecen mujeres impresionantes que han realizado una gran aportación a la sociedad y con una gran actividad cultural entre las paredes de los Lyceum, pero mi foco de interés iba por otro terreno, que era el político.

6- LC: ¿Cómo imaginas la España de la Segunda República, al cabo de los años, si no se hubiera visto devastada por la Guerra Civil?

CD: Pues de ninguna manera, ya que en mi opinión este país ha sido republicano por oposiciones del monárquico, y no republicano de vocación, en cuanto se hubieran cansado de la República hubieran puesto a quien sea. Yo creo que la Segunda República fue un muy buen intento, que no les dio tiempo de llegar a ningún sitio, pero también que no fue un intento que realmente la sociedad española quisiera, sino que fue un intento en contra. No olvidemos que Franco murió en la cama, así que en España no hemos sido tan antifranquistas ni republicanos como antimonárquicos. No somos tan demócratas como antifranquistas. Cada vez que escucho aquella expresión de que “con Franco se vivía mejor” me reafirmo en mi creencia de que éste es un país en el que se vive a la contra. Y como funcionamos a la contra, vamos en contra de cosas: la gente se manifiesta en contra del aborto, en contra de las familias homosexuales… A mí esto me da una esperanza bastante limitada. Pero tal vez soy yo y que el contexto no es muy positivo socialmente, y que la política actual es un caos.

7- LC: ¿Hay alguna anécdota que quieras destacar de tu investigación en el libro de “Mi querida hija Hildegart”?

CD: Bueno, muchas anécdotas, entre ellas que, casualmente, mi tío-abuelo vivía en la esquina de enfrente de donde doña Aurora mató a la hija y desde su casa se veía la terraza. Casualmente también mi tío conoció al hijo de la portería de la finca donde estaba Hildegart, y este hijo vivía ahí cuando mataron a Hildegart –entonces era su madre la portera y luego heredaría él la portería–. Él era entonces un niño de seis o siete años, cuando tuvo lugar el incidente, y era ya un señor de 80 cuando lo conocí yo. Como su madre era la portera de la finca cuando mataron a Hildegart, conservaba todos los artículos que salieron en prensa donde se citaba a su madre, y ese fue mi arranque para empezar con la investigación que dio lugar al libro.

Así que fue algo que no pude dejar escapar porque todo a mi alrededor parecía haberse confabulado para que esta investigación llegara a mis manos. Lo mismo me pasó con mi novela “La Fuga”.

8- LC: Has publicado varios libros sobre mujeres de la España del s. XX, ¿cuál es el que te ha dado más satisfacciones?

CD: No sabría cuál elegir: todos me han dado satisfacción por algún motivo. Todos están asociados a algo gratificante. Dentro de lo que supone, además, haber tenido la suerte de publicar un tema que me apasiona, superando los muchos obstáculos que nos encontramos con las editoriales por el temor a que no tengamos lectores.

Con mi primer libro, por ejemplo, yo no conocía a Almudena Grandes, me quiso presentar el libro y desde entonces somos amigas. Con el segundo, el de Hildegart, me encontré con estas trabas por parte de algunas editoriales. Con el tercero, cuando fui a hacer una presentación a Leganés en la cárcel con mujeres que habían participado en la guerra civil y una de las señoras que había allí había estado encarcelada junto a una tía abuela mía que, casualmente, le enseñó a leer ya que era maestra. En fin, que todos los libros están asociados a alguna anécdota gratificante, afortunadamente.

LC: La verdad es que nosotras notamos, y denunciamos a menudo, la falta absoluta de interés en general hacia todo lo publicado sobre la historia de las mujeres.

CD: En un país en el que la paridad no existe, aunque hay una ley que te obliga, en el que las mujeres somos objeto de segundo que nuestra historia no interese tampoco sorprende demasiado.

9- LC: Hace un año se estrenó con mucho éxito en el Teatre Nacional de Catalunya tu obra “Només són dones” (“Solo son mujeres”), bajo la dirección de Carme Portaceli y poco después se estrenó en Madrid y habéis hecho una gira bastante considerable. ¿Tienes nuevos proyectos en perspectiva?

CD: Estoy trabajando, también junto a Carme Portaceli en otra obra que, espero, se estrenará este verano.

10- LC: Y ya para acabar. ¿Te consideras feminista? ¿Qué te parece que haya mujeres que manifiesten que ellas no son feministas y que valoran despectivamente el feminismo?

CD: Yo a estas alturas me niego a opinar sobre lo que piensen los demás. Bastante tengo con educar a mi hijo, como para encima estar educando a los demás. Yo sí me considero feminista, pero es que creo que el estado natural de una mujer es ser feminista, es una cosa que va contigo: tú has nacido mujer, pues no tienes más remedio que ser feminista en el mundo en que te ha tocado vivir. Por tanto, no me parece algo extraordinario ni meritorio, sino coherente.

Desde Lyceum Club Femenino, queremos agradecer a Carmen Domingo su disposición para participar en esta entrevista y a colaborar en divulgar -como ha hecho siempre- la memoria de tantas mujeres silenciadas.

Nuestro mayor reto es seguir dándoles voz. Y por eso, intentamos no perder el hilo de los distintos eslabones que nos conducen a tantas mujeres interesantes que construyen nuestra historia.

¡Nos encantaría conocer vuestras opiniones después de leer este post. Si no habéis leído el libro sobre Hildegart Rodríguez Carballeira os lo recomendamos fervientemente!

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