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Por Paz Montalbán

Para situarnos en el contexto histórico donde vivieron las mujeres del Lyceum Club Femenino, debemos conocer algunos de los rasgos más importantes de la Constitución que se aprobó en 1931 y lo que supuso para la sociedad de su tiempo. Por esta razón, haremos unas cuantas pinceladas de las características más importantes y cómo han evolucionado o involucionado hasta la actualidad.

Es conocida por todas la lucha que libró Clara Campoamor para conseguir el voto femenino, hecho capital en la historia de las mujeres en España. Su ímpetu y su tesón logró que se recogiera, en la Constitución de 1931, el sufragio universal sin distinción de sexo (Artículo 36), hecho que significó que las mujeres pudieran votar y ser elegidas, por primera vez, en la historia de nuestro país. Solo la dictadura supuso un paréntesis para el sufragio universal, libre, igual, directo y secreto.

El Lyceum Club Femenino fue una institución cultural esencialmente femenina y laica, cosa que le acarreó grandes burlas y críticas de la sociedad patriarcal del momento. Cabe recordar que se fundó en el año 1926, así que su carácter laico chocaba frontalmente con el gran poder que ostentaba entonces la Iglesia en varios ámbitos de la sociedad.

Fue gracias a la proclamación de la Segunda República (1931) y a la elaboración y aprobación de la Constitución de ese mismo año, que España se convirtió en un estado oficialmente laico (Artículo 3º), es decir, el Estado español no tenía religión oficial y según se especificaba en el Artículo 26, éste podía disolver aquellas órdenes religiosas que impusieran una autoridad distinta de la legítima del Estado. También se derogó el presupuesto de clero y culto. Para los sectores más conservadores y tradicionalistas, este aspecto creó grandes controversias y fue uno de los gérmenes del levantamiento militar del año 1936.

Todo ello dio un giro copernicano cuando estalló la Guerra Civil y nuestro país se vio sumido en un largo régimen dictatorial, bajo el férreo mandato de Francisco Franco, que impuso la religión católica como la religión única y oficial del estado y que afectó tanto a la esfera pública como privada, es lo que se conoce como el nacionalcatolicismo. Para entonces el Lyceum Club despareció y todas sus integrantes se dispersaron por todo el mundo.

En la actualidad, según la Constitución actual aprobada en el año 1978, el Estado español es un estado aconfesional, aún así, ha tomado una posición muy ambigua tal y como se especifica en el Artículo 16, según el cual el estado “tendrá en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Otro factor determinante para entender esta “confesionalidad sociológica” (término acuñado por algunos autores) es el Concordato firmado con el Vaticano en el año 1979, que concede a la Iglesia Católica varios privilegios en el terreno económico, educativo, cultural y social. Para entender qué suponen estos acuerdos, recomendamos leer este artículo: Luz y tinieblas del Concordato de España con la Santa Sede.

Otro hecho muy significativo y visible en nuestros días es cómo el presidente electo toma posesión de su cargo. Desde que se instauró la democracia, éste hace el juramento sobre la Constitución y la Biblia, detalle que no debe pasarnos desapercibido, si somos conscientes de que el Estado español debe tener en cuenta y cooperar con todas las creencias religiosas.

La proclamación de la Segunda República supuso que el 13 de abril de 1931 España se acostara monárquica y que el 14 de abril se despertara republicana. Eso fue posible gracias a la voluntad popular y al consiguiente exilio del monarca Alfonso XIII. La Constitución de 1931 plasmó de forma diáfana en el Artículo 25 que “No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios”. Todo ello, contrasta radicalmente con la inviolabilidad y la ausencia de responsabilidad jurídica que posee el rey Juan Carlos I en la Constitución actual. Muestra palpable de que todos los ciudadanos no son iguales ante la ley.

Por otra parte, la forma política del Estado español difiere con profundidad de la República, ya que se define como una Monarquía parlamentaria (Artículo 1), es decir, el rey ejerce de jefe de Estado pero el poder reside en el Parlamento (formado por el Congreso de los Diputados y el Senado) y el Gobierno, que son elegidos por el pueblo.

En el terreno económico debemos destacar el tratamiento que tuvo la propiedad en la Constitución del 31. En el Artículo 44 se apunta que “toda la riqueza del país, sea quien fuere su dueño, está subordinada a los intereses de la economía nacional”. Así pues, las propiedades eran susceptibles de expropiación, socialización, nacionalización e intervención, siempre y cuando revertieran en el beneficio del país. En la actualidad podemos comprobar cómo el Estado español ha intervenido en el rescate de empresas privadas para el bien de unos pocos. No es necesario extendernos para sacar conclusiones.

Hasta aquí hemos rastreado los vestigios de la Constitución de 1931. La sociedad de las mujeres del Lyceum Club cobijó políticas y leyes progresistas que podrían haber construido una sociedad más justa, más libre, más solidaria, más instruida…. Esa España que pudo ser quedó truncada por la guerra y, después de la Transición, llegó un pacto de silencio que sumió a la sociedad española en un letargo que proporcionó las bases de una democracia, que a día de hoy, arroja muchas dudas, dado que las españolas y españoles sufrimos las inclemencias de la involución de los valores más esenciales.

Dejamos un enlace para descargar la Constitución de 1931 de forma gratuita y en formato PDF. Para la Constitución de 1978 dejamos un enlace del Índice sistemático de la Constitución, que también se puede descargar en varios idiomas. Los dos enlaces pertenecen a la página web del Congreso de los Diputados.

Constitución de 1931

Constitución de 1978

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